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CÁNCER COLORRECTAL Y HÁBITOS ALIMENTARIOS


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El cáncer colorrectal (CCR) es una de las neoplasias malignas más frecuentes representando el 10 % de todos los cánceres nuevos en el mundo y siendo la segunda causa de muerte mundial por tumores malignos.

Los avances en el tratamiento quirúrgico y oncológico si bien han mejorado su pronóstico, no deja de tener gran relevancia la implementación de la prevención primaria (estilo de vida y hábitos alimenticios) y secundaria (estudios de laboratorio, imágenes y colonoscopía) de la misma.

Un grupo aparte, con diferentes consideraciones, son los casos en relación a la herencia y antecedentes familiares de cáncer colorrectal o determinados trastornos genéticos, como el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar.

El riesgo aumenta con la edad siendo las más afectadas personas mayores de 50 años; sin embargo, se está viendo un incremento considerable de la incidencia en adultos menores de 40 años en muchos países.

Se estima dicho incremento a la prevalencia de obesidad, falta de ejercicio y malos hábitos dietéticos, como es desde los años 80 el consumo masivo de alimentos procesados y ultraprocesados (enlatados, precocinados, con conservantes, escasa o ausencia de fibras, carnes procesadas, excesivo consumo de azúcar refinada y sal.

No debemos olvidar que ciertos envases, bajo efecto del calentamiento al fuego o microondas, actúan como agentes cambiantes de patrones hormonales de sus contenidos.

La incidencia tiene una amplia variación internacional siendo las mayores en Australia, Nueva Zelanda, Europa y América del Norte, y las tasas más bajas en África, América Central y centro-sur de Asia. Tal distribución se ha asociado a los estilos de vida occidentalizados.
Sin embargo, se observó que los inmigrantes adquieren el riesgo de población de destino dentro de la primera generación que sigue a la migración, o aún mayores índices de incidencia.

Es por esto que se considera que agentes patógenos no identificados fomentarían el desarrollo de tumores CCR actuando como disruptores hormonales o alterando la genética celular relacionado con el cáncer colorrectal.